Espectro Invisible deMedea el
La pintora portuguesa Paula Rego (1935) tiene tres hijos. Victoria, la mayor, fue concebida en Londres, donde Paula estudiaba en la escuela de Bellas Artes. Después de varios abortos clandestinos en Londres Paula decidió, con 18 anos que seguiría adelante con el embarazo, a pesar de que el padre estaba casado con otra mujer y no viajó con ella de vuelta a Portugal, donde tuvo todo el apoyo de su padre y su familia cuando nació el bebé.
No mucho tiempo después Victor Willing se reencontró con ella y con su hija en Portugal, donde vivirían en una quinta familiar en Ericeira donde compartían estudio.
Allí nacieron Nick y Caroline. Nick grabó el brillante documental Historias e Segredos sobre la vida y obra de su madre. Haciendo un bello retrato del proceso creativo de la pintora y el vinculo de su arte, su vida personal y su maternidad. “Pintar cuadros no tiene nada que ver con tener niños. Hacemos los cuadros, tenemos los bebés, pero las dos cosas no forman parte de la misma vida”
La artista, poeta y canta-autora Patti Smith (1946) es madre de tres hijos. Jackson y Jesse Smith y un tercero, el primero, que nació y que dió en adopción cuando era una adolescente, antes de mudarse a Nueva York. “Es imposible describir la inesperada calma que me invadió. La arrolladora sensación de que tenía un objetivo en la vida eclipsó mis temores. Lo atribuí al bebé. Imaginé que entendía mi situación. Me sentía totalmente dueña de mi misma. Cumpliría con mi deber y me mantendría fuerte y sana. Jamás miraría atrás. No regresaría a la fábrica ni a la facultad de magisterio. Sería una artista. Demostraría mi valía.” Jesse y Jackson nacieron años después, y Patti se retiró del escenario durante casi diez años. En M Train cuenta que tener que cuidar de sus hijos y de su familia le hizo ser más práctica a la hora de crear. Se despertaba todos los días dos horas antes que ellos para poder escribir durante un rato antes de empezar el día.Después de la muerte de Fred, y al cumplir Jackson 14 años, Patti volvió a subirse al escenario y se solía llevar a Jesse y a Jackson de gira.
Martha Argerich (1941) es una de las mejores pianistas de su época, si no la mejor. Tuvo tres hijas de tres padres diferentes. A la primera,la violinista Lyda Chen, la dejó, cuando aún era un bebé, en un hogar de niños para poder seguir dando recitales. No volvieron a estar juntas hasta muchos años después. A la tercera, Stéphanie, se la llevaba siempre de viaje a sus conciertos o la dejaba en casa junto con su otra hermana Annie Dutoit con otros músicos y artistas con los que vivían y que cuidaban de ellas cuando Martha no estaba. “Mi madre es un ser sobrenatural, está en contacto con algo que sobrepasa al resto de los mortales. De hecho soy la hija de una diosa” Stephanie Kovacevich grabó un documental sobre su madre, un collage de grabaciones de toda su vida personal y profesional. The Bloody Daughter, es una maravilla...imprescindible para madres creadoras.
Alice Munro (1931) tuvo a su primera hija con 21 años. "Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos" fue el título que en 1961 el periódico canadiense The Vancouver Sun le dió a un reportaje sobre ella a sus 30 años. Ella reconoce que encontraba tiempo para escribir mientras sus hijas dormían. Tuvo cuatro, una de ellas murió al nacer.
Las maternidades que aparecen en los cuentos de Munro suelen romper el molde patriarcal y la falsa visión de la maternidad, aunque ella no se autodenomína feminista. «la transformación de las madres en personas individuales con nombre propio e interesantes por sí mismas, y las complejas relaciones materno-filiales, mediatizadas por la rivalidad, la decadencia física y la muerte.» (Mª Teresa Gibert-Maceda) Su hija Sheila Munro publicó en 2008
Lives of Mothers & Daughters: Growing Up with Alice Munro, un libro sobre la vida de su madre, escrito bajo su perspectiva personal de hija de una mujer escritora y creadora. “So much of what I think I know – and I think I know more about my mother’s life than almost any daughter could know – is refracted through the prism of her writing. Such is the power of her fiction that sometimes it even feels as though I’m living inside an Alice Munro story.”
Annie Hsiao-Ching (1972), artista multidisciplinar nacida en Taiwan, doctora en Artes por la Universidad de Brighton y especializada en cuestiones relacionadas con la identidad femenina, la creatividad y la cultura visual. Su serie The Mother as Creator encarna todos los aspectos de la maternidad de las mujeres artistas y propone la reconciliación entre la Artista y a la Madre sin que ninguna de las dos pierda su identidad, conectando la crianza con la creatividad.
Es un proyecto activo en el que trabaja desde el ano 2000, entre otros. “Like an artist, the Mother is wise in her creation. The Mother not only creates a life, but also a continuous matrix of experiences between Mother and Child. Motherhood is a long-term process full of a myriad of complex feelings. This complexity cannot be expressed solely by saccharine images of Mother and Child, nor by the image of the Mother Incarnate willingly sacrificing herself for the sake of her children.

 All of these stereotypes of Motherhood are for me a tedious, unavoidable harangue which offers me no consolation. It is from this I derive the original motivation for this series.

ince getting pregnant in 2000, I had been burdened with pregnancy pains and the fear of losing my sense of self, and so I attempted to use art creation to preserve my sense of self during motherhood. From recording how in the beginning the Mother had lost her sense of self, to the notion of constantly creating, I attempted to reconcile my role as both Mother and artist to express a complex, diverse, and creative Motherhood. I am confident that “The Mother as a Creator” series, which took twenty years, not only proves that the Mother can maintain her sense of self, but also that creativity can overturn many of the myths associated with Motherhood.

 

Starting from the first self-portrait taken in 2001 on the day before I was due to give birth, my son and I would take a new photo together in front of the previous formal family photo every time we had a common life experience.

 

Thus, the different life stages and appearances of my son and me come together to form a single layer. These Mother and Son photos which at different stages of life are overlaid, and from which we created a dialogue compressed into one peculiar space. From within this dimension emerges a complicated, fragmented and diverse recording of Motherhood.

Through this continuous creation and self-reconstruction using time-tunnel artwork, I not only recorded our perseverance and the accumulation of our experiences, I also make it such that we can clearly observe how we grew and developed over twenty years. Most importantly, it is through living and the passing of time that the representations of the many diverse notions of female self-reconstruction can challenge the one-sided and inflexible stereotypes which have traditionally been held towards Motherhood.”

 

 

Monica Sjöö (1938) es pintora y escritora, feminista, activista y anarquista. En el 71, a sus 33 años,escribió Towards a Revolutionary Feminist Art, uno de los primeros y más potentes manifiestos de la segunda ola del arte feminista en UK.
Sjöö buscaba la inspiración en tiempos pasados matriarcales más equilibrados, en sintonía con los ritmos de la Tierra, the Goddes. Partiendo de estas ideas escribió el libro The Cosmic Mother. Un libro apasionante en el que Sjöö muestra que la religión de la Diosa, la que está ligada a los ciclos del cuerpo de las mujeres, las estaciones, las fases de la luna y la fertilidad de la tierra, fue la religión original de todos.
Era una feminista 'radical' en constante lucha contra el patriarcado. Entre otras cosas defendía que la heterosexualidad es algo impuesto por el sistema. Tuvo tres hijos, a los que crió en libertad mientras pintaba, escribía y viajaba. El mayor y el más pequeño murieron muy jóvenes. 'Portrait' es un pequeño video sobre Monica, su inspiración y su forma de vida. Escenas de su vida diaria, grabado en su apartamento de Clifton donde pintaba y vivía.
En él habla de la forma en la que el nacimiento de su hijo en casa fue determinante para su vida, su arte y su feminismo.
Mierle Laderman Ukeles (1939) es una artista conceptual y feminista americana que se dedicó principalmente a la performance en los anos 70s y 80s y después a colaborar en diferentes proyectos basados en cambiar los valores y las normas sociales. Cuando Mierle se convirtió en madre se vió en la situación de no poder crear de la misma forma que sus colegas artistas-hombres. Fue consciente de la importancia del mantenimiento de un hogar, la crianza de los hijos y también la responsabilidad de la limpieza de los espacios públicos, y lo poco valorados que están esos trabajos que principalmente desempeñan mujeres. "I felt like two separate people...the free artists and the mother/maintenance worker.... I was never working so hard in my whole life, trying to keep together the two people I had become. Yet people said to me, when they saw me pushing my baby carriage, "Do you do anything?"...Then I had an epiphany... I have the freedom to name maintenance as art. I can collide freedom into its supposed opposite and call that art. I name necessity art." Bajo su manifiesto Maintenance Art Manifesto 1969! Proposal for an exhibition "CARE", Mierle desafió el papel doméstico de las mujeres y se proclamó a sí misma una "artista de mantenimiento''. Dedicó su práctica artística a desmitificar el trabajo invisible que sustenta a la sociedad. Maya Harakawa, quien le pregunta en una entrevista: Maya: How did motherhood affect you as an artist? Ukeles: It was a time of crisis for me. I mean, I wanted that baby. It wasn’t that someone pushed me into having a baby. But all my heroes, the artists I was trying to be like—Jackson Pollock, Marcel Duchamp, Mark Rothko—didn’t have to deal with the maintenance of motherhood. Here I was changing diapers, saying to myself, “Where are you, Jackson? Where are you, Marcel?” I felt like they abandoned me. They had nothing to say to me. They wouldn’t be caught dead doing what I was doing as a mother. I felt like I was falling.
Toni Morrison (1931) fue una escritora estadounidense afrodescendente, comprometida con la lucha de la discriminacion racial. A través de su obra, protagonizada siempre por mujeres negras, reivindica los derechos civiles para la población negra y en concreto de las mujeres. Después de divorciarse a los 33 años se encontró sola con un hijo de tres años y otro bebé en camino. Necesitaba un trabajo para mantener a su familia, pero también necesitaba, desesperadamente, escribir.
Morrison había trabajado de profesora anteriormente, pero consiguió un trabajo en una editorial en Nueva York y, mientras trabajaba allí, comenzó a expandir su obra y un libro que había empezado mientras enseñaba en la Universidad de Howard, sobre una joven negra que quiere tener los ojos azules. Después de conseguir el trabajo y mudarse, se despertaba todas las noches a las 4am para escribir. Escribía en trozos de papel, en las servilletas del hotel, en cualquier cosa que pudiera. Escribía en los viajes diarios al trabajo y viceversa. “Escribía cuando podía, generalmente después de que los niños se iban a dormir”. Ella era el único sostén de sus hijos, no podía sacrificar el mundo real por su arte. "Robé tiempo para escribir. Escribir era mi otro trabajo; siempre lo mantuve allí, lejos de mi trabajo 'real' como editora o maestra". Le tomó cinco años terminar su primer libro.
Tenía 39 años cuando publicó "The Bluest Eye" y a partir de entonces no paró y se convirtió en una giganta, reconocida y premiada por su obra y su papel en la lucha por los derechos civiles de las mujeres y la población afrodescendente.
La increíble artista y escultora francesa
Louise Bourgeois (1911) creó toda su obra a través del prisma de sus vivencias como mujer y sus traumas en la ninez.
El trabajo de Louise se basa en los cuerpos, la feminidad, el género, la sexualidad, el trauma, la maternidad, la memoria... Fue madre de tres hijos que apenas se llevaban un año de diferencia, el primero adoptado.
Después de los primeros años de crianza Louise creó la serie Femme Maison, que aborda la relación entre la mujer y el hogar y la identidad femenina. Cuerpos de mujer con la cabeza sustituida por edificios, mujeres gigantes atravesando casas con sus cuerpos desnudos. A estas obras se le han dado varias interpretaciones, desde feministas que ven en ella la abolición del hogar como territorio femenino u otras interpretaciones más abiertas como la representación de la lucha del individuo y su mundo interior con el mundo que le rodea. Fuera de interpretaciones, ella nunca tuvo miedo a usar sus propias inquietudes y vivencias de mujer/hija/madre para crear su obra, no podía hacerlo de otra forma. Sus experiencias eran lo que la inspiraban a pintar y esculpir. Quizás por eso su arte fue reconocido tardíamente, todo lo que crea es puramente femenino. A los 90 años creó una serie de acuarelas basadas en la maternidad. Puede parecer curioso que este tema la inspirara en la última etapa de su carrera, pero Louise vió una conexión en ese momento de su vida, la vejez, con la vida de un bebé, esa necesidad de la madre, esa protección dentro del útero, ese calor y completa paz del pecho y los brazos de una madre. Una vuelta más que da la mente brillante de Bourgeois.
Ana Álvarez-Errecalde (1973) es una fotógrafa argentina con residencia en Barcelona.
Su trabajo nace, como ella misma explica, a partir de su experiencia con la maternidad.
'Enfoco mi trabajo artístico para dar a conocer vivencias que considero que pueden ayudar a mejorar la vida y las relaciones que establecemos. Desafío la forma en la que nos enseñaron a parir. Indago en los derechos de los bebés, la infancia y la adolescencia y aporto una mirada que da valor a la experiencia de total dependencia, porque la conozco de cerca. Pongo el relieve la visceralidad, lo indómito, todo aquello que nos hace profundamente humanos. Me gusta traer a la conciencia los privilegios que ostentamos , y exponer la importancia (así como la falta de valor social) que tienen los cuidados.' Ana es madre de una hija y dos hijos, los cuales han sido muchas veces la inspiración para las fotografías que componen algunas de las series y proyectos de la artista. Su último trabajo, Duelo, aun está en proceso. Una serie de fotografías y poemas en los que filtra el dolor y el duelo por su hijo mayor. (Últimas tres fotografías Mater Mare, Volverse Territorio, Río de piedras) Ana también ha publicado este mes CARE: cuidar importa, una serie de fotografías realizadas como investigación y visibilización de las relaciones de cuidados en torno a la dependencia. En el proyecto recoge los testimonios de las personas retratadas, así como el de su propia familia.
'El objetivo del proyecto es dar a conocer la precaria economía del sector cuidador; plantear quién cuida de los cuidadores y los efectos del cuidar en soledad. Al dar visibilidad a diferentes experiencias de vida, se pretende replantear el valor que los cuidados tienen en los planos histórico y social.'
Este libro se puede adquirir a través de su web.
Carrie Mae Weems (1953) es una artista visual estadounidense fundamentalmente conocida por sus fotografías, pero también trabaja con video instalación, texto, tejido, audio. Su obra está directamente ligada con el racismo que sufre la población afrodescendiente, las relaciones de género, la política, la identidad personal, la feminidad. Aunque ella misma dice que la experiencia negra no es lo principal en su obra, sino sobre cómo filtra el mundo a través de ella misma, como individuo y como mujer que se mueve en este sistema patriarcal, capitalista y racista. Cómo vive la experiencia humana, la preocupación por la inclusión social... En una de sus series más conocidas "Kitchen Table Series" (1990) Weems narra la vida de una mujer y la batalla en torno a la familia, la monogamia, la relación entre hombre y mujer, mujeres y mujeres, mujeres y sus hijas. La serie, localizada en un interior con poca luz, contrarresta los estereotipos públicos al mostrar la compleja vida doméstica de las mujeres y los negros.
En una de las fotografías Weems se observa con gesto preocupado mientras se aplica el lápiz labial, un ritual privado que anticipa la exposición pública, su hija la imita. La fotografía explora las nociones de feminidad y las costumbres diarias que las niñas pueden absorber, conscientemente o no, de sus madres a una edad temprana. Carrie es madre de una hija a la que tuvo con 16 años, por lo que las niñas de la serie no son sus hijas. Weeds cuenta cómo en el proceso de creación de "Kitchen Table Series" ella se convirtió en la protagonista de las fotografías porque era la única persona que siempre estaba disponible, a cualquier hora del día o de la noche. Los demás personajes de las fotografías son familiares y vecinos que se prestaban a participar. En esta serie Weems atrapa de una forma humana y femenina esas escenas que todas reconocemos. Lo ha vivido como hija, como madre y como observadora en casa de sus amigas y vecinas. Es lo que pasa dentro, entre nosotras, entre nuestras hijas, entre nuestras amigas.
Justine Kurland (1969) es fotógrafa, escritora y profesora. Es conocida por sus fotografías utópicas de paisajes estadounidenses y las comunidades marginales, tanto reales como imaginarias, que los habitan. La mayoría de sus fotografías y series están tomadas durante sus viajes por carretera a través del país, que revelan la naturaleza de doble filo del sueño americano. Kurland presenta una realidad donde la utopía y la distopía no son polos opuestos, sino que se pliegan en una convivencia incómoda. Ella misma describe su práctica como navegar "el espectro entre lo perfecto y lo real".
Sus últimas obras están hechas después de que ella 'saliera de la carretera' y su obra se centra más en los espacios íntimos y privados de su apartamento de Nueva York. Algunas de sus series "Golden Dawn", "Mama Babies" o "Girl Pictures".
En su serie "Of Woman Born" (2005-2006) coge el nombre del texto escrito por la feminista Adrienne Rich en 1978, que sostiene que las mujeres deben oponerse a los roles maternos restrictivos prescritos por la sociedad patriarcal. Las imágenes muestran comunas de mujeres embarazadas desnudas y madres que están muy alejadas de estas restricciones, paseando con sus hijos a través de etéreas playas, bosques y prados. Pero quizás el proyecto de Kurland que más esta influenciado por su propia maternidad es Highway Kind en le que trabajó durante diez anos mientras cruzaba Estados Unidos en su camioneta. La línea recta del libro son fotografías de su hijo Casper, a quien llevó en la carretera con ella cuando era un niño mientras deambulaba por el paisaje americano en busca de imágenes. Justine escribió un artículo muy intimo sobre este viaje, "Six years on the road, as an artistas and as a mother" que fue publicado en el NewYorker. En él habla del proceso tan intenso que fue trabajar en este proyecto y criar a su hijo al mismo tiempo, que cuando comenzó el viaje era apenas un bebé. Habla de la peculiar vida de los dos en esos anos, de cómo a cierta edad Casper se empezó revelar y la impedía trabajar o cómo inspiró muchas de sus fotografías. (Compartiré fragmentos de este artículo en los siguientes tres posts)
Tara Donovan (1969) una escultora contemporánea muy conocida por sus instalaciones en lugares específicos empleando materiales desechables como cinta adhesiva, palillos de dientes, pajitas para beber y vasos de poliestireno, crea formas que se asemejan a masas biológicas. “No es como si estuviera tratando de simular la naturaleza. Es más una imitación del camino de la naturaleza, la forma en que las cosas realmente crecen"
Donovan explora los efectos transformadores de la acumulación y la agregación, le da gran importancia al proceso, y se ha ganado el reconocimiento por su capacidad para explotar las características físicas inherentes de un objeto para transformarlo en obras que generen fenómenos perceptivos y efectos atmosféricos únicos. Tara Donovan ha hablado muchas veces sobre cómo la maternidad incrementó su creatividad. Es madre de dos mellizos, y habla de que ver cómo sus hijos interactúan con estos objetos es su mayor fuente de inspiración. Tara solo trabaja estrictamente hasta las 17h. Dice que necesita disfrutar de sus hijos todos los días para mantenerse inspirada. Donovan es representada por las agencias de artistas más prestigiosas y ha expuesto en las galerías y museos más importantes.
La artista contemporánea Kara Walker (1969) es pintora, siluetista, grabadora, escultora y cineasta. En su obra habla sobre raza, género, sexualidad, violencia e identidad. Sus trabajos más conocidos son unas enormes siluetas negras recortadas. En estas obras combina hechos y ficción y lo completa con su propia visión como mujer afrodescendiente.
Son una potente metáfora de los estereotipos raciales. Las siluetas juegan con la visión del espectador, Walker las coloca con el objetivo de dificultar la determinación de qué partes del cuerpo pertenecen a qué figuras, o cuáles están delante y detrás. Estos elementos dan a las obras una ambigüedad que obliga a cuestionarnos lo que sabemos y vemos, construyendo una atmósfera enigmática (normalmente ambientada en la Guerra Civil Americana o la esclavitud) que esconde un significado orientado al racismo en el presente y las desigualdades sociales y económicas que todavía persisten en Estados Unidos. Walker ha expuesto en importantes galerías y museos de todo el mundo. Es madre de una hija a la que tuvo con 28 años. La artista habla de que en ningún momento se le pasó por la cabeza que tenía que elegir entre su carrera artística y la maternidad. Eligió ambas.
De hecho fue a esa misma edad cuando se convirtió en la persona más joven a la que se le otorgara la beca MacArthur, por lo que recibió críticas (jóven, madre, negra y con éxito?) Rompía moldes mientras en 2007 la nombraban una de las artistas más influyentes en el mundo en la revista Time. “My daughter is now in college and someone there is teaching about my work. What can I say, I wanted a child and a career and I didn’t feel one took energy from the other.”
Laurie Simmons (1949) es fotógrafa, actriz y cineasta. Desde mediados de la década de los 70 es conocida por su estilo visual distintivo y sus escenas domésticas con muñecos y objetos en miniatura. Simmons cuestiona la veracidad del realismo fotográfico y los estereotipos de la cultura estadounidense. Muchos de sus trabajos más icónicos provienen de su serie Walking Objects, una cámara de fuelle anticuada se coloca en posición vertical sobre las piernas de los humanos, ofreciendo una perspectiva a través de una imagen surrealista sobre cómo las mujeres están representadas en los medios populares.
"I'm not interested in visual magic realism, if I get the chance, I'll always look for a precise perspective and scale in the hope that someone can believe the scene." Simmons es madre de dos hijas y fue una de las artistas que se reveló con contundencia contra las palabras de Marina Abramović sobre el grave inconveniente que supone la maternidad en la carrera creativa de una artista. “I’ve spent my life rebelling against these identities that people foisted on me. And then when I understood that the art world includes gatekeepers—guys who didn’t think it was appropriate for women artists to have babies—I thought, ‘Fuck you! Not going to happen.
This idea that there is this very precious thing, artistically speaking, inside a woman that will be broken by having a child is so archaic, primitive, prehistoric. I’ve never heard a male artist discuss whether or not he should have children.”
La artista libanesa/palestina/estadounidente
Rania Matar (1964) es fotógrafa artística, de documentales y retratista.
El tema principal de sus fotografías es la vida cotidiana de niñas, adolescentes, mujeres y familias en el Medio Oriente y en Estados Unidos. Sus retratos exploran el género, lo social y las distintas identidade
s nacionales. Empezó a trabajar en un estudio de arquitectura. Después de ser madre (tiene cuatro hijos) decidió estudiar fotografía. Quería recordar los momentos que pasaba con ellos. Pero lo que empezó como un hobby pronto se convirtió en una pasión y Rania acabó dando un giro a su carrera hasta el punto de que ahora no concibe su arte sin sus hijos.
“Every time I live an emotional situation with them, an important step, I try to reflect it in my photographs. My children give meaning to my talent ”.
Aquí algunas de las fotografías de su serie-proyecto Unspoken Conversation. tt
Ruth Asawa (1926) fue una escultora americana de origen japonés, especialmente conocida y querida en San Francisco por su servicio a la comunidad como 'artista pública' y defensora de la educación artística.
De joven se inscribió en un grado para ser profesora de arte en el que se le impidió graduarse ya que debido a la guerra la zona de su universidad estaba prohibida para los japoneses étnicos, fueran o no ciudadanos estadounidenses. Incapaz de ser contratada para la práctica de enseñanza requerida para completar su título, se fue sin él. Después, aconsejada por la artista cubana Clara Porset, se inscribió en el Black Mountain College dónde estudió durante tres años y donde comenzó a experimentar con alambre, usando diferentes técnicas y aprendiendo conceptos de repetición, formas, patrones... Al terminar sus estudios de arte se mudo con su marido a Noe Valley en San Francisco.
Los años siguientes su arte empezó a llamar la atención, aunque en ese momento sus piezas fueron catalogadas como trabajos artesanales de mujeres, en lugar de arte.
Pero Ruth siempre creyó en ella misma y en su trabajo, y se centró exclusivamente en este, en su familia y en su comunidad.
Según su obra iba obteniendo reconocimiento nacional e internacional su labor a la comunidad se iba haciendo más importante. Fue una ardiente defensora de la educación artística como una experiencia transformadora y empoderadora, especialmente para los niños.
Miembro de la Comisión de las Artes de San Francisco comenzó a presionar a políticos para que apoyaran programas artísticos que beneficiarían a los niños pequeños y al ciudadano medio de San Francisco. Ruth tuvo seis hijos a los que criaba mientras construía su obra.
“It was always just a part of our life to just see her always working” dice su hija Aiko “And if we really wanted to talk to her, we got one of the dowels, and we’d start coiling wire for her, so that we’d be helping her and having a conversation with her.” La distinción entre arte doméstico y no doméstico no habría tenido sentido para Asawa. “Art is doing. Art deals directly with life.”
Pinaree Sanpitak (1961) es una artista conceptual contemporánea tailandesa. Su obra se centra en el yo femenino, la maternidad y también en la exploración de la forma humana y la propia humanidad, viendo el cuerpo como un sitio de experiencias e impresiones. Sus obras (escultura, pintura, dibujo, instalación, cerámica, grabado, fotografía, performance) a menudo profundizan en las relaciones afectivas entre humanos. Pinaree es madre de un hijo al que tuvo hace 21 años. Desde esa experiencia de dar a luz, de criar y en concreto de amamantar, la artista ha estado obsesionada con la forma femenina, particularmente la forma del pecho. Apareció por primera vez en sus primeras pinturas anatómicas y dibujos al carboncillo.
Mientras amamantaba a su hijo se dio cuenta de cómo el seno mantenía la vida misma, y en su práctica posterior, Sanpitak ha visto más allá de la conexión entre madre e hijo con el seno como una metáfora de la feminidad y la identidad de la mujer-madre. La forma del pecho aparece en varios medios en los que trabaja: instalación, pintura, dibujo, escultura, tela, papel... Ha aparecido tanto que a menudo se la conoce como la artista de los senos. Entre sus trabajos más famosos se encuentra la instalación Noon-Nom. La palabra "Nom" en el título se traduce como leche materna, lo que enfatiza la función de crianza. El título y la forma de la obra evocan el instinto más temprano de acurrucarse en el pecho suave y carnoso de la madre en busca de calidez y sustento. Noon-nom invita al visitante no solo a tocar la obra de arte, sino también a ser tocado, acercándose a una forma familiar que es nutritiva, sensual y sagrada: el pecho femenino humano. Estas suaves esculturas cubiertas de organza son parte del extenso y continuo cuerpo de obras de Sanpitak en diferentes medios que incorporan el cuerpo humano como un recipiente y un montículo.
Ella cuestiona las actitudes hacia el pecho femenino en significado como una forma natural que simboliza la nutrición y la comodidad, así como retrata el cuerpo femenino sensual y espiritual. "...it is working with organic and geometric forms to convey something of her lived expression as a woman”
Barbara Herpworth (1903) fue una artista y escultora inglesa.
A pesar de las dificultades para intentar ganar una posición en lo que era un terreno prácticamente de los hombres ganó una beca para asistir al Royal College of Art en Londres.
Barbara siguió desde el principio el camino del modernismo y en sus viajes por Europa, después de terminar sus grado en artes, visitó los estudios de Jean Arp, Pablo Picasso, y Constantin Brâncuși.
A sus 30 anos, en 1933, Hepworth cofundó el movimiento artístico Unit One con otros artistas, críticos y arquitectos británicos. El movimiento buscó unir el surrealismo y la abstracción en el arte británico. Un año después Hepworth dió a luz trillizos. El padre, Ben Nicholson, quien estaba casado con otra mujer volvió a París con esta y Barbara tuvo que afrontar como madre soltera la crianza de los bebés y su delicado estado de salud. En cartas publicadas recientemente se percibe, al margen del amor que mostraba por los bebés, una profunda depresión post parto y las grandes dificultades que pasó para sacarlos adelante, a ellos, a su hijo mayor de cuatro años, a ella misma y a su arte. Simplemente no podía con todo.
Barbara encontró una 'guardería' luminosa y bonita donde cada bebé podría ser atendido por una cuidadora. La idea le tentó pero no soportaba la idea de separarse de sus bebés. “The thought of not having them with her made her deeply unhappy, but the thought of not being able to do her work also made her deeply unhappy.” Con lo que finalmente los trillizos fueron a la guardería cuatro meses después de nacer.
“Hepworth has historically been seen as quite career-driven, but she was also trying to make the right choice for her babies. She adored them.”
Visitaba a sus bebés todos los días y trabajaba en su estudio.
Cuando los niños, Rachel, Sarah, y Simon volvieron con su madre esta distribuyó poéticamente el espacio que tenían y lo organizó para que todo encajara, su maternidad y su creación “...as our lives are overlapping in these ways in lockdown.” Después vivieron en la colonia de artistas Trewyn Studio en St Ives donde no dejó de crear hasta su muerte.
Sarah Maldonor (1929) fue una cineasta francesa de ascendencia africana. Es considerada la primera gran cineasta africana.
Maldonor vivió una época histórica importante, revoluciones, avances, colonizaciones, liberaciones, esclavitudes y progresos. Llegó a Francia sola y huérfana y tuvo una adolescencia dura de la que se refugió en la cultura. Su lucha desde el arte es por la liberación colonial “Mis ancestros fueron esclavos… ¿Quién iba a contar mejor la historia africana que nosotros mismos?”
En 1956 co-fundó en París Les Griots, el primer grupo de teatro del país integrado únicamente por actrices y actores africanos y afrocaribeños. Pero rápido se dió cuenta de que el teatro no era la vía para llegar a un gran número de personas y dejó la compañía y París tras recibir una beca para estudiar cine en Moscú con el director soviético Mark Donskoi.
Después de sus estudios en la Unión Soviética y varios trabajos como asistente en diferentes películas rodadas en Africa (entre ellas La Batalla de Argel)
Sarah Maldoror abrió su propio camino y rodó las guerras por la liberación en África, centrándose en la labor de las mujeres en tales circunstancias. Maldoror fijó su mirada poética no sólo en la lucha anticolonial sino también en fiestas y tradiciones africanas, carnavales o vidas de sus admirados artistas. Rodó más de 40 películas. En 1971 se fue hasta la selva de Guinea Bisseau a rodar Des fusils pour Banta, con apoyo del gobierno argelino y un elenco compuesto por los luchadores de la resistencia que interpretaban su propio papel. Tres meses de pura odisea. Maldonor quiso visibilizar en la película a las mujeres guerrilleras, lo que no gustó a el gobierno, el que confiscó la película y le dio 48 horas para dejar del país. Maldonor tuvo dos hijas, Annouchka de Andrade, nacida en Moscú mientras su madre estudiaba cine y ahora directora del Festival International du Film d'Amiens y activista cultural, cuenta cómo su madre las llevaba constantemente al cine como actividad obligatoria familiar y cómo la carrera creativa de su madre enriqueció su niñez.
Alice Neel (1900) fue una retratista norteamericana considerada una de las artistas figurativas estadounidenses más importantes del siglo XX. Neel desarrolló un enfoque personal y característico del cuerpo humano, trabajando desde la vida y la memoria, creando retratos del las personas que la rodeaban. Sus pinturas se relacionan con cuestiones sociales, de género, sexualidad, maternidad y desafían las representaciones desnudas tradicionales y objetivadas de mujeres de sus predecesores masculinos. Neel se trasladó a la Habana con su marido, el pintor Carlos Enriquez, donde se relacionaron con artistas y músicos de la época. Tuvieron una hija, Santillana, la que un año después y recién trasladados de vuelta a Estados Unidos murió a causa de la difteria, lo que para Neel fue un profundo trauma de por vida, que reflejaría en su obra durante toda su carrera. Al tiempo tuvieron una segunda hija, Isabetta, pero Enríquez se la llevó de vuelta a la Habana alejándola de su madre. Esta segunda pérdida provocó en Neel un colapso y fue hospitalizada en un psiquiátrico. Después de estos episodios de depresión Neel vivió prácticamente en la pobreza, aunque pintaba. Tuvo otros dos hijos con hombres diferentes y cuenta cómo muchas veces tenía que robar para alimentarlos.
Se rodeaba de artistas, intelectuales y líderes políticos del Partido Comunista.
Una de sus series más famosas es sobre desnudos de mujeres embarazadas:
"It isn't what appeals to me, it's just a fact of life. It's a very important part of life and it was neglected... I think its part of the human experience. Something that primitives did, but modern painters have shied away from because women were always done as sexual objects. A pregnant woman has a claim staked out; she is not for sale." Al final de los anos 60 Neel se convirtió en un icono feminista y por fin llegó el reconocimiento a su obra. A mediados de los 70 ya era reconocida como una importante artista norteamericana. Recibió el premio National Women's Caucus for Art. En el 2007 su nieto Andrew Neel grabó un documental sobre la vida y obra la pintora.
Elinor Carucci (1971) es una fotógrafa y artista contemporáena israelí.
En Jerusalén, su ciudad natal, cursó estudios de música, se unió al ejército durante dos años y se graduó en la academia de artes y diseño en el grado de fotografía. Después se mudó a Nueva York con su marido y sus dos hijos mellizos. Elinor había comenzado su trabajo como fotógrafa artística durante la adolescencia, capturando escenas de su madre “She was demanding and strict, loving and beautiful. When I started to take pictures of her, so many things happened. All those qualities that were difficult to deal with became kind of material for work,” she says. “It made me see so much more of her and got our relationship to deeper places.” Desde su inicio su carrera ha ido evolucionando ligada estrechamente a su vida privada y sus relaciones personales y con el mundo que la rodea, no hay forma de separar su vid ay su obra, Elinor dedica años de sus vivencias a sus series de fotografías para después publicarlas y exponerlas como monográficos.
En 2013 publicó la culminación del trabajo de diez años, Mother. La serie comienza con fotografías de su embarazo, siguiendo por una cesárea de urgencia, amamantar a dos bebés, el posparto, la crianza...en cada una pone una lupa y vemos en detalle y en primer plano todas las caras de la maternidad. "I felt and saw so much in those first months - the beauty and ugliness, the tears and laughter, the extremes you come to know when you’re a new parent. I tried somehow to deal with it all through my camera, hoping to portray the complexity of motherhood as honestly as I could. It was too intense, too rich, to express only through “Madonna and child” images. It’s not that I didn’t have those magical, peaceful moments with my babies, and I did take that kind of photo, but there was so much more to tell and to show."
Mari Katayama (1987) es una artista polifacética japonesa que principalmente centra su obra en su propio cuerpo y la interacción de este con elementos de su imaginario.
Katayama tiene una afección genética de nacimiento lo que le hizo comenzar a usar con prótesis a los nueve años.
Sufriendo de niña y adolescente por su condición y el bullying en el colegio fue desarrollando interés en el arte y el dibujo, donde se refugiaba de un mundo hostil por todos los frentes, desde la movilidad al vestuario para discapacitados. Así comenzó sus primeros proyectos como artista, customizando las prótesis de su piernas o diseñando zapatos de tacón para personas con prótesis. Su obra fue creciendo a partir de su cuerpo y su perspectiva de él y de ella misma. Katayama se fotografía junto a objetos bordados y creados por ella misma, brazos, piernas, muñones, cojines de formas confusas o joyas. Usa su propio cuerpo como una escultura viviente y normalmente se autoretrata en un espacio personal y propio, como su habitación u otros lugares donde siente poderosa su propia esencia.
Todos los elementos que componen sus obras e instalaciones están minuciosamente creados por ella en su estudio en Gunma. En 2016 vivió el embarazo de su primera hija, Himari. "The pregnancy changed the perception of my body and, by extension, my work. It was a lot of fun. The experience of creating the work bystander, which focused on the body and life of others, turned out to be very useful for my actual pregnancy and childbirth. The process of bearing discomfort into reconciliation through the appearance of others in my work was very similar to my experience of bearing another being in my body. Hyperemesis gravidarum, which is a pregnancy complication that causes nausea, vomiting, and weight loss, is said to be a rejection to the symbiosis of a foreign body in mother’s bodies. As the stomach grows and joints weaken, the feeling of handling my changing body was just like what happens in my practice. Strangely enough, one can often learn lessons from one’s own work."
Ana Casas Roda (1965) es una fotógrafa española-austriaca. Pasó su infancia entre España, Austria y México, donde estudió arte, historia y fotografía.
En su niñez pasó largas temporadas con su abuela materna en Viena, lo que le inspiró a crear su primer proyecto, Álbum, en el que Ana habla de una profunda necesidad de capturar el tiempo con su abuela en palabras, fotos, grabaciones y videos. “Estos objetos dejan ver el ciclo de nuestras vidas. Mi abuela me fotografiaba de niña, como yo le tomaba fotos durantes sus últimos años y a su vez ella fotografió a su propia madre antes de morir."
Partiendo de esta necesidad Ana basa su obra en sus vivencias y recuerdos. A parte de las fotografías en las que suele recrear acciones y escenarios, sus series también están compuestas por recuerdos que guarda, notas y cuadernos. En Cuadernos de Dieta Ana hace un seguimiento diario de sus dietas durante ocho años. Cada día anota lo que come y se fotografía
“Tenía una necesidad de mirarme, explorarme y dar cuenta de la fisura entre mi cuerpo y su reflejo, de la profunda necesidad de construir una imagen de mi misma." En 2016 tuvo a su primer hijo y comenzó Kinderwunsh, un proyecto sobre la complejidad de la experiencia de la maternidad y de la relación con sus hijos.
Durante siete años tomó fotografías, escribió y guardó recuerdos. Como en sus trabajos anteriores el cuerpo y la casa son ejes fundamentales “La columna vertebral del proyecto es este tejido en constante cambio de las relaciones entre nosotros en el proceso de convertirme en madre y de la construcción de la identidad de ellos. Se volvió cada vez más complejo. Construimos escenarios en los que se realizan acciones. A veces eran ideas de mis hijos, otras imágenes que surgen de mis fantasías. La foto depende de la acción y siempre es un descubrimiento. Me interesa trabajar con las vivencias desde la frontera entre la cotidianidad y las acciones que se realizan para la cámara. La fotografía como una búsqueda de apariciones de una realidad no siempre visible, un espacio que devela aspectos esenciales de las relaciones”