Espectro Invisible deMedea el
Isabel de Olano

Isabel de Olano es ilustradora, diseñadora y arquitecta de interiores.

Tuve la suerte de compartir aula con ella y solo la puedo recordar con una sonrisa. Siempre alegre, dispuesta, emprendedora, súper súper curiosa,~humilde en lo que hacía e híper creativa, sin miedo ninguno a experimentar con toda técnica que nos pusieran delante las profesoras.

Ha realizado creativos y dinámicos trabajos para importantes empresas, marcas y proyectos. Construye su arte a través de la ilustración, el papel y la animación. Tiene una mano especial con el cúter, el papel y los colores y una manera preciosa de simplificar grandes conceptos a través de sus dibujos, visual thinking.

Trabaja desde su estudio en la calle Pez, en Madrid y es madre de una niña y

un bebé. Le preguntamos sobre cómo se relacionan su maternidad y su obra.

 

 

TU TRABAJO ANTES Y DESPUÉS DE SER MADRE

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? No sé si fue meditado o no el cambio. Alquilé mi estudio cuando me quedé embarazada y aún no lo sabía. La mejor decisión, porque si hubiese sido al revés no me hubiera arriesgado. Entonces trabajaba en un estudio de arquitectura desde hacía años, con un mismo horario y una misma rutina. Lo compaginaba con mis primeros trabajos de ilustración. Cuando nació el bebé me di cuenta que requería mucha más atención de la que imaginaba. Estuve cuidando al bebé y trabajando pero me resultaba complicado seguir el ritmo y la concentración. Dejé la arquitectura de interiores y cuando el bebé cumplió 7 meses entró a la escuela infantil y empecé a apostar por la ilustración. De manera lenta, pero con un objetivo. Mi tiempo era reducido, tenía que aprovechar las horas de la escuela, así que tenía que tomar decisiones rápido. Escribir mails, preparar presupuestos, entregar bocetos, artes finales. Fui optimizando todos los procesos. Ya no le daba tantas vueltas. Ya no dibujaba mil versiones, sino que elegía la mejor idea e iba a muerte con ella. Gané mucha confianza. Y eso hizo que siguiera optimizando más aún mi proceso creativo.

Mi prioridad era mi bebé. El resto podía esperar. Me dí cuenta que el tramo que hay de un proyecto bien hecho a perfecto es muy largo, poco valorado y no se aprecia.

 

 

LO MEJOR Y PEOR DE LA MATERNIDAD

Lo mejor es la escala de valores. La prioridad son mis hijos así que desdramatizo muchos aspectos profesionales. Valoro la necesidad de organización y cómo te vuelves más productiva porque no hay otra manera. Y cómo todo esto hace que ganes en confianza y seguridad.  Lo peor es la falta de tiempo para experimentar, para seguir nutriéndome creativamente ya sea en forma de exposiciones, talleres, o simplemente dejarse llevar con los materiales, dibujar por dibujar y crear por crear.

 

LA HUELLA DE TUS HIJXS EN TU OBRA

Siempre aparecen en mis dibujos. Les he dibujado tanto que ya tengo su forma interiorizada. He vuelto a valorar el color y he incorporado una paleta más colorida, olvidando la rigidez del blanco y negro, la seguridad de lo que se consideraba una paleta de colores elegantes y me he dejado llevar por ilustraciones más flexibles, más dinámicas, más infantiles, más coloridas... y ver que siguen funcionando en trabajos serios de empresas me llena de satisfacción.

 

 

QUÉ CREES SOBRE LA CONCILIACIÓN ENTRE LA ARTISTA Y LA MADRE

Me encantaría dar un discurso feminista pero veo que la conciliación no existe.

Uno de los dos tendrá que ser el que esté ahí para cuidarles, recogerles, prepararles la merienda, llevarles al médico... Me duele reconocerlo pero es lo que vivo y lo que veo. Uno es siempre el que pringa y cede. Y casi siempre son las madres.

Ya encima conciliarlo con la Artista me parece admirable. Y cuando lo veo en otras les hago la ola. Yo intento hacerlo de la mejor manera pero la Artista aparece cuando tengo tiempo para ello. Y a veces construyo con mi hija una casa con cartones, la decoramos y pintamos y de repente veo que la Artista ha probado una cosa nueva y me alegro porque sé que aún está dentro de mí pero solo es cuestión de tiempo.