El aborto, la elección libre y personal de las mujeres que no quieren seguir adelante con su embarazo. El aborto provocado también está ligado a la creación y a las madres, a las mujeres que eligen no serlo, no serlo en ese momento o no serlo de nuevo.
Aunque sea una decisión consciente de la mujer también es un viaje intenso y un proceso que puede filtrarse en la obra de la creadora, más cuando es un tema tan político y que está en constante debate, avance y retroceso. ¿Cómo habéis atravesado esta vivencia y de qué forma se ha reflejado eventualmente en vuestra creación?
Haramara Duna, ceramista, doula
▼México-España

Cuando Iyari se fue de mi útero, cambió de forma y se transformó en una pequeña higuera. En este momento, muy pronto, me puse a dibujar úteros vacíos en un curso que hablaban de pérdidas gestacionales, y piezas de barro de mujeres madres, y madres mariposas llenaron la estantería de mi cocina.

Fue casi inmediato. Me tuve que reubicar rápido, no tenía "una justificación" para dejar de trabajar después de un aborto voluntario. Un día aborte, el segundo sembré el árbol e hice un viaje de 4 horas ida y 4 horas de vuelta al mar para ofrendar la sangre, el tercero fui a trabajar.

Entre otras cosas, trabajo con el barro, así que ahí incluía  los sentimientos, las vivéncias a mi trabajo, para darle sitio a las visiones, ideas, emociones, tristezas y certezas que afloraban dentro de mi.

CARTA PARA IYARI

 

Hijo mío, fuiste un hijo deseado. Elegí a tu papá para ser tu padre, él me eligió para ser la madre. Sólo esperábamos sin concretar, hasta que yo me cansé de esperar.

Cuando ya habíamos decidido separarnos, un día hicimos el amor, y de él naciste. Sentí tan bonito.

Pero era un momento de ruptura y algunas cadenas de creencias pasadas abrazarian tu vida. No podía ver esperanza en el contexto que estábamos y por eso te dije: ve a la luz. Espérame un poquito. Sé que puedes llegar con más amor, quiero ofrecerte lo mejor. Sigo cuidandome desde mi centro, preparando el nido desde el cuidado de mi cuerpo. Encontrarme y encontrar un papá. Reconocernos y decidir cuál es el día de tu nacimiento. Un buen amante, un compañero de vida y crecimiento espiritual, un buen papá. Con quién podamos crear una familia.

 

Guardé los besos que te quería dar y el dolor anestesiado. El recuerdo de una vida llorada y no nacida en este plano. El aborto tubo la fase de expulsivo, la fase de duelo, y ahora, después de más de un año, aún sigo en la fase de recuperación. Aún que energeticamente ya no hay odio, no rábia, sólo comprensión y agradecimiento de tu venida y lo que aprendimos juntos. Las memórias físicas guardan los sucesos, y aún me estoy recuperando de los desequilibrios hormonales.

 

Angelito mío, Iyari corazón del cielo. Gracias por tu venida y por tu ida. Estarás siempre en mi corazón.  Eres mi primer hijo. Tu me hiciste madre mariposa. Extraño darte el abrazo y el beso que tanto desee.

 

"Y vamos al amor, y vamos a la luz y vamos a la fuerza creadora.... y vas al amor, y vas a la luz, y vas a la fuerza creadora"

 

Elia Mervi, ilustradora
▼Castres, Francia

@eliamervi

“En ese momento solo soñaba con acabar el bachillerato e irme a Madrid, diseñar escenarios para teatro, ser ilustradora...

Por supuesto que un bebé no entraba en mis planes, aunque a segundos lo imaginaba.

Después de abortar, acompañada por un gran amigo, me sentí libre y tranquila ya en el autobús de vuelta. En casa bailé sola en mi habitación de puro alivio por sentir que en mi cuerpo solo estaba yo. (Ahora, después de haber tenido dos bebés,ese sentimiento me hace sentir inquieta, aunque la culpa no entra, como dice Paula Rego, es supervivencia)

 

No recuerdo con claridad los pensamientos de ese mes de incertidumbre, pero si sé que meses después del aborto

me sumergí en una etapa de creación bestial, tenía 19 años y aun seguía en el instituto, pero salieron las que siento mis primeras ilustraciones. Una de ellas, que casi me da vergüenza mirar, pero que ahora recupero con otros ojos, es esta.

Dramática, obvia, teatral, pero no puedo tirar lo que representa. No recuerdo la culpa, pero visiblemente la sentí, y sobre todo el sentirme juzgada, el sentir que estaba oculta y que si me descubría se me iba a señalar. De alguna forma sentía la muerte, que como hablábamos en posts anteriores, hay que lidiar con ella aunque sea un aborto provocado y deseado.

Es un camino intenso, aunque nos libere. Empezando por el susto, la incertidumbre, siguiendo por el examen de médicos varones que pasas, señoros que primero te juzgan psicológicamente para firmar una hoja, que banalizan la situación y te piden los 200€, personas con las que no puedes sentir ninguna conexión, te gustaría que hubiera una cara empática de mujer cerca.

Supongo que todo ello está condensado aquí y en su día, hace 13 años, descubrí que necesitaba hacer un dibujo sobre ello, y sin duda me ayudó.

 

No es curioso que cuatro años después, pasando de nuevo por este duelo, en un país diferente, en un ambiente seguro y sano en el que todas las enfermeras y médicos eran mujeres y el aborto público y libre no sintiera la necesidad de dibujar nada. Nos curamos entre todas en la sala que compartíamos después.”