Aborto espontáneo, muerte fetal...una de las caras más duras de la maternidad que muchas mujeres viven a diario, practicamente en la sombra.
También una de las caras que pueden llevar a la artista por el camino de la creación, debido a la tremenda necesidad de contar, sacar, curar y transformar... ¿Habéis vivido la pérdida gestacional? ¿Cómo se ha filtrado en vuestra creación/arte/expresión creativa?
Paula Bonet, artista multidisciplinar
▼Barcelona, España

“Diario. Marzo 2017. Tardo más de lo habitual en reaccionar y siento como si tuviera que protegerme de todo encerrada en un cuerpo de embarazada que no contiene embrión."

 

 

"A mi roedores no me ha curado, me ha curado el después, me ha curado buscar en la pintura lo que había sucedido. Hay cosas que no podemos nombrar con el léxico pero sí podemos nombrar con la imagen, y yo me obsesioné pintando embriones, pintando, dibujando, grabando... Los llevaba a distintos lugares. Pero fue al llegar a la algrafía, una técnica que se trabaja sobre planchas de aluminio granulado, polvo de toner y alcohol, y en la que la propia mancha en el momento de ponerla se deforma, fue entonces cuando entendí que no podía seguir pintando embriones sanos que iban a nacer, porque mi dolor con eso no iba a desaparecer, me tenía que enfrentar realmente a la malformación.

Fue esta técnica y el azar el que me llevó a la cura y no solo a la cura, me llevó al lugar en el que entiendo finalmente qué es pintar, en el que entiendo finalmente lo importante del proceso, entiendo que como autora no debo intentar estar en la obra, si no que lo importante es la obra, y que suceda lo que suceda esta contenga todo aquello que quieras comunicar.

 

Por supuesto hay otras artistas y escritoras que han hablado sobre este tema, muchas de las pocas mujeres que pudieron escribir escribieron sobre el tema, pero es el propio sistema el que evita que estas historias nos lleguen"

 

 

 

Susana García Florez, poetísa
▼Barcelona, España

“Hermana,

 

Imaginar tu dolor no puedo,

 

Pero si lo compartes, lo haremos NUESTRO.

 

Lloraré tus lágrimas sosteniendo tu anhelo incierto,

 

Sostendré tu corazón en este momento de duelo.”

 

 

Ana Álvarez-Errecalde, fotógrafa
▼Argentina-España

"Asentir hace referencia a una pérdida gestacional tardía que tuve en el 2007 y corresponde a la primavera (estación en la que ocurrió la muerte de ese bebé a las 20 semanas de embarazo).

Aunque al confirmar la falta de latido los protocolos hospitalarios sugirieron legrado, decidí parir también a ese bebé en casa, provocando el parto con acupuntura y hierbas.

El 2007 fue un año muy doloroso. Al mes de esta pérdida murió una de mis hermanas, la más cercana en edad, referente de maternidad, mi confidente.

Asentir a los ciclos de la vida-muerte-vida es un trabajo diario, un voto de amor incondicional, un voto de libertad y de respeto hacia el destino/camino de quienes amamos.

 

Esta fotografía tiene para mí muchas lecturas: hay algo sagrado (y sangrado) en esa presencia que asiente a lo que ES desde la humildad de ser parte de un todo, sin llegar a vislumbrar el TODO...

Hay algo muy grande en lo pequeño, hay frutos en las flores, hay árboles y sustento en los frutos, hay vida en esa sangre que vuelve a la Pacha Mama para Nutrir a los que vendrán y para Honrar a los que se fueron.

 

Asentir, a mí, no me es fácil. Fácil me es luchar, revelarme, opinar, decidir, demostrar, buscar alternativas, encontrar mi manera... Asentir es un trabajo de humildad que me toca hacer a diario... es mi primer trabajo del día y a veces toca repetirlo varias veces. Asentir, me cuesta. Es la contemplación, el silencio, el acoger con respeto todo lo que venga... Asentir, también da flores y frutos, y amor y libertad. Asentir nos da exactamente aquello que nos exige... “

 

Marina Gibert, ilustradora
▼Lisboa-Girona, Portugal-España

Hace seis meses que me partí en pedazos en esa sala fría y oscura de ecografías, sin nadie a quien abrazar y sintiendo que un vacío inimaginable se apoderaba de mi y me dejaba confusa, enfadada, triste. Me estaba preparando para la vida y se presento la muerte. Me vi envuelta en un dolor inmenso. Soportando miradas de pena y palabras de “consuelo” que no lograban su propósito. "Eso es que no tenia que ser", "No era el momento", “¡Eres joven, ya tendrás otro!"

Pase una semana con mi embrión muerto dentro de mi. Solo quería que todo acabara, y al mismo tiempo que no acabara nunca. No quería retenerlo allí, tampoco que me lo sacaran... Mi cuerpo seguía sintiéndose muy embarazado.

Estuve días enteros en reposo sin hacer nada mas que dejar que la sangre y las lagrimas salieran, llevándose todo lo que habíamos creado. Despidiéndonos del amor, los sueños y las preocupaciones de los primerizos. Sin saber muy bien como volveríamos a reconstruirnos. Las ropitas diminutas que colgaban del balcón de lxs vecinxs eran banderas de una conquista que no era la nuestra.

 

Poco a poco me fui reconstruyendo. Hay días que aún me duele, otros parece que eso nunca me paso a mi.

La ilustración volvió a ser uno de mis puntos centrales. Pero empezar a crear no era así tan fácil. Concentrarme era un desafío, y mi subsuelo no estaba fértil. Ese paisaje interno se había quedado mucho tiempo sin regar. Por suerte algunos arboles eran de hoja perenne, los demás, necesitaron tiempo y cuidado para volver a brotar. Paso a paso encontré el camino de vuelta a ese universo al que me siento conectada. A reencontrar la ilusión de ser parte latente de proyectos a los que doy vida (y me dan vida).

 

Aprendí que creatividad y productividad eran caminos distintos que no

siempre se encuentran. Que crear es un proceso orgánico, y sanar

también.