Espectro Invisible deMedea el
The Birth Project, Judy Chicago

Considerada La Madrina del arte feminista, Judy Chicago lleva seis décadas re-imaginando el sujeto femenino desde su obra artística.

 

Entre 1980 y 1985 Chicago trabajó en uno de sus proyectos más controvertidos, The Birth Project, una serie de obras que exploran y celebran las dimensiones del proceso de parto. El concepto y la inspiración de la artista se basa en la poca representación del nacimiento y el parto que hay en la historia del arte, siendo por el contrario un acto natural, brutal y transcendente en la vida de las mujeres que lo viajan.

 

Chicago trabajó con 150 costureras, dispersas geográficamente por Estados Unidos, proporcionándoles pinturas base, bocetos, maquetas, especificaciones de color e instrucciones para la transformación de cada obra.

 

“We are creating within Judy’s creation." dice una de las trabajadoras, Frannie Yablonsky.

 

"Chicago’s images afford a vision seldom seen since the Neolithic, when woman embodied creation, however, transcend visual resurrection. Together they extol women’s will to self-power on an expansive scale, their will to create and self-create, and their ability to celebrate themselves for that creation. In the Birth Project women birth themselves; they birth the universe and its contents; they birth and care for children. Chicago’s images expose the physical and real but also reveal birth as spiritual and intellectual, a source of myth and symbol.

 

The work is by form a vibrant provocation: a literal representation of the medium through which ‘we all arrive in the world’. To entrench oneself in understanding the process of birth and the remarkable physicality required in such an act is a necessity in the present moment where the debate on women’s control over their own bodies has become an imperative battle to win."

Compartiendo espacio y tiempo

Hace unas semanas le pedí a la ilustradora Carmen Segovia que me contara un poco más sobre esta foto. Una tienda de campaña en medio de su estudio.

El estudio como nuestro lugar de creación pero también el de los cachorros, si les dejamos. Conecto esto a dos de las preguntas de El Espectro sobre hasta qué punto es sagrado nuestro lugar de creación/trabajo y sobre cómo influye nuestro trabajo en nuestrxs hijxs.

 

 

Carmen me contó esto:

 

"A veces no quiero anotar ideas nuevas en la libreta porque para qué, si luego no tengo tiempo de hacerlas o lo dejo todo a medias.

Pero hay algo de obcecación en seguir anotando y proyectando. Parte del placer está ahí si lo pienso bien. Sólo hay que apaciguar las expectativas de producción y finalización de todo. Hay que confiar en que lo que esté vivo acabará cobrando forma de alguna manera.

 

Durante el confinamiento duro del año pasado se dieron las extrañas circunstancias para que más cosas de lo esperado cobraran vida. Guadalupe tenía un año y medio y todavía no necesitaba calle cómo ahora, le bastábamos nosotros para explorar. Mi pareja y yo nos repartíamos las horas casi al milímetro, mientras una cuidaba de Guadalupe la otra trabajaba y viceversa.No me gustaría volver a pasar por un confinamiento como aquél, hubo momentos muy difíciles, pero es cierto que en mi caso se generaban unas burbujas de espacio tiempo entre los tres donde no importaba nada lo que viniera después ni hubiera pasado antes, puro presente. Un estado mental que ahora me parece más difícil de conseguir.

 

Mi pareja y yo ya teníamos el estudio en casa, así que todo lo teníamos a mano, todos los materiales guardados, proyectos latentes. Habíamos pensado en hacerle a Guadalupe una tienda de campaña, le habíamos dado vueltas a cómo, dónde, con qué pero no nos poníamos. Hasta que una tarde, que no teníamos ganas de respetar los turnos de trabajo o cuidados, Paadín cogió unas barras de madera que había recogido en la calle hacía siglos y empezó a cortarlas para montar el tipi. Yo me uní a opinar, claro. La madera no daba para cuatro patas, que era lo que yo prefería, así que teníamos que ver cómo sujetarlas para que no se moviera demasiado el tripode. Sacamos cuerda y unas sábanas que ya no usábamos pero que yo había guardado para “algo”. Sin mucho ánimo perfeccionista, porque queríamos jugar esa misma tarde, eché la sábana por encima del trípode y empecé a cortar y a coser.

Guadalupe estaba emocionada viendo nuestros movimientos y participando trayendo o sujetando cosas. Después de un buen rato conseguimos que aquello se aguantara de pie con cierta firmeza. Cuando ya por fin colocamos la tienda en el sitio ideal, pusimos una alfombra, luz y libros Guadalupe nos hizo el favor de posar para unas fotos pero inmediatamente se fue a jugar con otra cosa.

 

Parece ser que lo divertido había sido construirlo en equipo"

Domestic Bubble

Monográfico Domestic Bubble de la artista Michelle Perterson @articulatedstring

 

"My work currently examines my role as both an artist and mother. Learning to intertwine the two roles rather than separate them, I chose to focus on the domestic space and the repetitive invisible labor taking place within that space.

In a series of Vandyke prints titled Domestic Bubble I began embedding the history of the women in my family into the work. By creating Pinhole Cameras out of my grandmother’s flour boxes and encapsulating the handmade processes entirely within my home, I began uncovering the extent of my invisible labor. I chose to turn the camera on my own kitchen using an eight-hour exposure time, which resulted in phantom traces of the activity taking place within that space. This gesture is meant to index my invisible labor by highlighting the static nature of the kitchen in contrast with the insubstantial wisps of movement that signal human presence within the work. In further contrast with the images depictions (or lack thereof) of the human body, I documented the experiences in my own hand to insist on making myself visible while acknowledging the reality of invisibility. By making myself present through this reference in the work, I am able to depict my experience of what it means to be visible as a mother and an artist today.”

 

Six Years on the Road, as an Artist and a Mother

‘Six Years on the Road, as an Artist and a Mother’ por Justine Kurland y publicado en la revista The NewYorker en 2006.

 

Fragmento I

 

“The decade prior had been spent travelling across America in search of subjects to photograph. I had built my work and my life on the road, and, now that I was a mother, I had no idea how to continue living as an artist. But I figured things would work out somehow, if I could just get us out there. I equipped my van with all the props of domesticity, and we split. Later, when Casper could talk, he dubbed the van the ‘Mama Car.”

 

Fragmento II

 

“The road cemented our togetherness, at times in brutal ways. Casper was the constant focus of my attention, and I struggled to find space in which to work. When I did, my photography felt peripheral to my parenting. The luxury of overthinking my process gave way to the necessity of working fast, on the fly, making the best of what was at hand. I learned to trust in chance accidents, which were in no short supply. Casper changed not only how I photographed but what I photographed; his being permeated everything I did. And yet it was as if each picture took me away from him, and he was forever pulling me back. I remember complaining to him once, “Jeff Wall doesn’t have to make peanut butter and jelly sandwiches in the middle of his photo shoots!” And he, age four, replying, “Oh yeah? What else does Jeff Wall not have to do?”

 

Fragmento III

 

“Where he had once wanted nothing more than to have me to himself, he was now beginning to outgrow life in the van. Driving down the highway on one of our last trips together, I tallied up the pros and cons for the millionth time, trying to decide if it was worth it—the toll on Casper, his father, and me—in order to continue to make my work. Thinking out loud, I said, “I don’t know why I do it; I don’t know why I’m a photographer.” Casper, now age six, responded, “Mama, you’re a photographer so you can go on road trips.” As if to say, “I forgive you.”

 

 

 

 

Las fotografías de su serie Highway Kind, en la que trabajó mientras criaba a su hijo Casper y sobre la que escribe en este artículo.

Polvo de Gallina Negra

Polvo de Gallina Negra fue el primer grupo de arte feminista de México formado en el 83 por Maris Bustamante y Mónica Mayer.

Los objetivos del colectivo fueron analizar la imagen de la mujer en el arte y los medios de comunicación, estudiar y promover la participación de la mujer en el arte, crear imágenes a partir de la experiencia de ser mujer en un sistema patriarcal, basadas en una perspectiva feminista y con el objetivo de transformar el mundo visual y así alterar la realidad.

 

La obra de Polvo de Gallina Negra casi siempre fue efímera y se presentó en espacios públicos, en la calle o en los medios de comunicación.

El proyecto más ambicioso y conocido del colectivo fue ¡MADRES! El objetivo de las artistas para este proyecto fue borrar los límites entre lo que se considera o no arte, como una forma de integrar el arte y la vida.

 

El proyecto comenzó con el embarazo de las dos artistas «Gracias al generoso apoyo de nuestros esposos quienes siendo artistas entendieron nuestras intenciones y se solidarizaron con nosotras. Como feministas naturalmente tuvimos hijas y nacieron con tan solo 3 meses de diferencia.» Dijeron durante una de las performances.

 

¡MADRES! constó de diversos sub-proyectos: una serie de envíos de arte correo a la comunidad artística, prensa y las feministas que abordaban aspectos de la maternidad desde la relación con nuestras propias madres, hasta un suceso imaginario en el futuro en el que nuestras descendientes lograban destruir el arquetipo de la madre, el proyecto de arte "Egalité, liberté, maternité", el concurso "Carta a mi madre", una velada de lectura de poesía sobre la maternidad, performances en la televisión y ante público, y quizá la pieza más conocida 'Madre por un Día' que las artistas llevaron a cabo en el programa de televisón Nuestro Mundo presentado por Guillermo Ochoa en el que le pusieron una barriga de embarazada y hablaron de temas de feminismo, maternidad y arte.

 

El proyecto ¡MADRES! concluyó en el 87 con la exposición de Mayer “Novela rosa o me agarró el arquetipo” expuesta en el Museo Carrillo Gil.

 

MamaCaravana

MAMACARAVANA es un proyecto activo nacido del encuentro de tres artistas, la bailarina e intérprete Alena Dittrichová, la artista visual y de performance Lilian Enders Ribeiro y la diseñadora y escritora de teatro Yeon Choi.

 

El proyecto transcurrió entre Junio, Julio y Agosto de 2015 durante el viaje en caravana de estas tres artistas con sus hijos pequeños (Gabriel, Olivia y Miru) desde Portugal hasta la República Checa. El viaje fue la base del proceso creativo y la obra en si misma. Es una representación teatral sobre la improvisación al aire libre inspirada en los movimientos, el instinto y los juegos de los niños, que abarca las oportunidades incidentales y el impulso de cada entorno y cada momento. Es un continuo 'ensayo' nómada, que contó también con varios talleres y una documentación experimental con video y sonido.

 

Las tres artistas querían con esta investigación experimental mapear la diversidad de la interacción de la audiencia en diferentes culturas, entornos urbanos y rurales con una puesta en escena espontánea en toda Europa. Es un proyecto a largo plazo que evoluciona a medida que los niños y las madres crecen y tiene como base las vidas de estas artistas-madres, su perpectiva y la de sus hijes y la inspiración de la que se alimentan en cada momento del viaje.

 

Más sobre el proyecto aquí.

 

La Artista versus La Madre

¿Porqué aún persiste ese mito de que tener hijos arruina la carrera de una artista-mujer?

 

En 2016 la artista Marina Abramović fue foco de controversia por unas declaraciones que hizo en el periódico alemán Der Tagesspiegel sobre cómo afecta a la carrera de las artistas las deciciones sobre maternidad, amor, pareja...

 

“In my opinion [having children is] the reason why women aren’t as successful as men in the art world. There are plenty of talented women. Why do men take over the important positions? It’s simple. Love, family, children—a woman doesn’t want to sacrifice all of that.” dice Abramović.

 

¿No estamos ante una idea anticuada y obsoleta? ¿No es algo patriarcal enfrentar a la Artista y a la Madre? ¿Hacernos elegir entre una u otra?

 

Las artistas Kara Walker, Tara Donovan y Laurie Simmons reponden a las palabras de Abramović en un artículo sobre maternidad y creación de la revista de arte Art Sy escrito por Marina Cashdan.

 

“While I understand the pressures of the art world all too well, the notion that women must sacrifice the pleasures of motherhood for the sake of a ‘career’ reflects insidious double standards from a bygone era. I think Abramović has chosen to operate in an art world that reflects the values of this bygone era, where masculinist hierarchies determine what constitutes ‘value’ and ‘success.’ This is the same art world that privileges male artists at auction with exponentially higher prices than women.” contesta Tara Donovan.

 

Podéis leer el artículo completo aquí.